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Wednesday, January 5, 2011

LA ÉTICA DEL LECTOR

El título de esta entrada no pretende hacer referencia directa al contenido del breve escrito homónimo que Borges publicara allá por el 1932 en su obra Discusión. En aquella ocasión, el maestro de las letras hispanas llevaba a cabo una encendida defensa de las "razones íntimas" (de contenido ético) frente a las estéticas, en torno al Quijote de Cervantes. Y concluía que una obra se escribe en última instancia, no para embelesar al lector, sino para mover su conciencia y que ésta lo lleve a actuar en consecuencia. 

No es éste el sentido primordial que quiero traer a examen hoy. No obstante. servirá como corolario a la reflexión que aquí proponemos, como podrá observar el lector o la lectora.

Lo que me motiva a escribir estas primeras líneas del 2011 es el intento de diseño de una ética del lector o lectora que complemente la ética del empresario del ramo (mundo editorial). Para ello me inspiro en el modelo de Responsabilidad Corporativa (RC) que su autor, Georges Enderle, presentó al público español en el XIV Congreso Anual de la EBEN, celebrado en Valencia en septiembre de 2001 (conferencia publicada en Adela Cortina (ed.), Construir confianza. Ética de la empresa en la sociedad de la información y las comunicaciones, pp. 131-155, Trotta). A continuación resumiré dicho modelo y trataré de justificar su pertinencia para una ética del lector. 

En su excelente conferencia sobre RC, G. Enderle propone un modelo para las PYMES que les permita, no sólo sobrevivir, sino tener un impacto global en la economía mundial, aunque se parta de sus contextos locales. Para ello presenta una alianza entre su "concepto equilibrado de la empresa" y el "enfoque de las capacidades" de Amartya Sen. Concluye con dos preciosos ejemplos de empresas exitosas que se comportan "equilibradamente" promoviendo esas "capacidades". 

El concepto equilibrado de empresa viene precedido de la siguiente premisa: "cuanto mayor es el espacio de libertad, mayor es la responsabilidad". En este punto, Enderle hace una analogía con la libertad de las personas, y de lo que está hablando es del espacio de libertad en general que las organizaciones poseen en el mercado. 

¿Qué ámbitos ha de cubrir la RC? Para que una empresa sea equilibrada, asume este enfoque, las empresas deben responder en tres frentes: el económico, el social y el medioambiental. Si una empresa es responsable económicamente, es decir, se preocupa por la maximización de beneficio, respetar a sus proveedores o mejorar la productividad, pero no muestra responsabilidad social (no mantiene ni promueve la salud, no respeta leyes ni costumbres, ni se compromete con la vida cultural y política), o medioambiental (no se compromete con el desarrollo sostenible), entonces la empresa no está equilibrada, es decir, no se comporta de forma racional (ética). 

Para explicitar aún más estas responsabilidades corporativas, Enderle acude a las "capacidades" de los individuos (segunda analogía), entendidas por A. Sen como "libertades reales", lo suficientemente universales o transculturales para su aplicabilidad satisfactoria en un contexto de economía global como el que vivimos. Cinco son los grupos de estas libertades reales descritas por Sen, e incorporadas al modelo de la empresa equilibrada (ética): libertades políticas, oportunidades económicas, servicios sociales, garantías de transparencia y seguridad protectora (A. Sen, Development as Freedom, 1999). En este caso, el énfasis recae más en la responsabilidad de las empresas por promover estas libertades, es decir, "¿de qué formas y en qué medida pueden estas libertades reales de las personas estar relacionadas con las responsabilidades económicas, sociales y medioambientales de la empresa?" (2003: 142) 

La respuesta que se da Enderle a su pregunta requiere, como él mismo concede, mayor elaboración. Alinea, por ejemplo, las oportunidades económicas con la responsabilidad afín de la empresa; las libertades políticas y los servicios sociales, con la responsabilidad social. "En cuanto a la responsabilidad medioambiental, puede ser demostrada mediante los componentes medioambientales implicados en las oportunidades económicas, las libertades políticas y los servicios sociales. Además, las garantías de transparencia y la seguridad protectora pueden estar relacionadas con las tres clases de responsabilidad". 

Pues bien, he aquí mis dos argumentos para justificar la aplicación de este modelo integrador en una ética del lector: i) Enderle basa su propuesta en dos analogías perfectamente lícitas, que parten de lo personal para terminar en lo corporativo: espacio de libertad y responsabilidad, y capacidades; ii) la necesidad de contemplar explícitamente una ética en el nivel del consumidor (en este caso la comunidad de lectores) con el objeto de complementar e incentivar la ética empresarial. 

Así, la responsabilidad económica del lector podría incluir la condena de la piratería como forma de eliminar el derecho a la propiedad intelectual (con excepciones del tipo: el lector X vive en un país con un régimen dictatorial, y su única forma de lograr lecturas no afines al régimen es a través de la piratería informática), así como la demanda de un precio justo en los libros que adquiere; la responsabilidad social se podría formular en términos de un "imperativo o exhorto a la lectura crítica", formadora de auténticos ciudadanos; y la responsabilidad medioambiantal del lector debe incluir la elección preferencial de los libros electrónicos sobre los físicos: por más que nos puedan frenar aquí sentimentalismos, hemos de caer en la cuenta como lectores responsables que debemos contribuir a la erradicación de la tala indiscriminada de árboles (uno de los buenos usos de la tecnología hoy por hoy en el sector informacional es la accesibilidad cuasi-instantánea a bibliotecas digitales completas). 

En cuanto a las "capacidades" del lector, en el sentido de Amartya Sen, es evidente que para que se den lectores responsables el libre flujo de información es una condición indispensable, lo cual ayuda a su vez a maximizar la premisa de que cuanto mayor es el espacio de libertad del lector, mayor su responsabilidad. Las libertades políticas juegan aquí un papel fundamental. Éstas deben posibilitar el siguiente grupo de capacidades, las oportunidades económicas, pues cuanto más libres seamos deberíamos ser capaces de acceder a más lecturas de un modo más solvente. Los servicios sociales del lector estarían relacionados con la asistencia para una mejor lectura. Garantías de transparencia de lo que leemos proporcionadas por la reputación, tanto de escritores como de casas editoriales. Y seguridad protectora en la figura del defensor del lector y asociaciones protectoras del consumidor.

Quedan así esbozadas algunas de las líneas de trabajo de esta ética del lector, complementaria a la de la ética de las empresas editoriales. La idea borgiana traía a colación al comienzo de esta reflexión quedaría enmarcada en la responsabilidad social del lector, pero también de los demás agentes implicados en el mundo de los libros. Pues, no en vano, lo que lee cada un@ puede (y debería) repercutir positivamente en la comunidad de lectores (que, por cierto, tiene al a priori de la "comunidad de comunicación" como condición de posibilidad y de validez) representada por ciudadanos comprometidos en la labor de promover una sociedad mejor.

Monday, December 13, 2010

EDUCACIÓN PARA CIUDADAN@S EMPRESARI@S (II): GENERACIÓN DE COMUNIDADES DE APOYO PARA LA INICIATIVA PROPIA

En la primera entrada de este blog reflexionábamos sobre el concepto de "ciudadan@ empresari@" y sobre la problemática de la educación hoy en día, al hilo de nuestras lecturas de dos autores fundamentalmente: Adela Cortina y Edward Freeman. 

La idea de "ciudadan@ empresari@"(CE), que allí aparece sólo bosquejada y falta de trabajo conceptual que la perfile mejor, está fuertemente influida por la filosofía de la American Entrepreneurship. Como señalamos en comentario a la entrada "Ética de los Medios. Una apuesta por la ciudadanía audiovisual" del blog amigo Ética Empresarial y RSE, el concepto de CE no ha de confundirse meramente con el/la ciudadan@ que se dedica a ser empresari@. CE remite más bien a un conjunto de competencias necesarias para la formación de las personas en la sociedad global del siglo XXI. La presente crisis económica nos demuestra una vez más que aquell@s ciudadan@s que estén mejor capacitad@s, no ya para encontrar trabajo, sino para generarlo a través de creación de empresas, podrán capear mejor el temporal y, con seguridad, estarán en mejores condiciones de triunfar en época de crisis (aprovechamiento de ésta como oportunidad para prosperar, lejos del pesimismo generalizado). 

Sirva la anterior mini-reflexión como un paso más en los intentos por delimitar qué entendemos por "ciudadan@ empresari@". Hoy queremos presentar algunos ejemplos exitosos de esta forma de afrontar la crisis laboral. Dichos ejemplos provienen de jóvenes universitarios estadounidenses, recién graduados, que no quisieron esperar a que las empresas a las que habían enviado su c.v. les llamaran para una entrevista de trabajo. La Generación Y, como se hacen llamar, pretende pasar de la sociedad del c.v. u hoja de vida a la del emprenderismo renovado, sin esperar paternalismos de ninguna clase. Y para ello crean sus propias comunidades de apoyo en la Red. Tanto "ruido" están creando estas nuevas iniciativas en los Estados Unidos que son objeto de artículos en el New York Times. 

A través de ese artículo es como nos enteramos de la actividad del grupo denominado The Young Entrepreneur Council, con su provocativo eslogan "Never Get a Real Job", creado para "enseñar a los jóvenes a cómo crear negocios exitosos y a luchar contra la epidemia devastadora que representa el desempleo y el empleo precario juveniles", todo ello al margen de las escuelas de negocios. Tal es así, que incluso esta comunidad ya tiene en marcha la planificación de un sistema propio de financiación para  los proyectos empresariales de sus miembros. 

Este modo de actuar tiene que ver con lo que decíamos en nuestra primera entrada al blog sobre un sentido de ciudadanía responsable: si el sistema de educación "oficial" no cubre las espectativas y/o demandas de l@s ciudadan@s en formación, ést@s tienen la responsabilidad de buscar vías alternativas para alimentar las competencias que de ell@s se exigen hoy en día. Y mientras la Red siga siendo un espacio de libre circulación de la información, esta tarea será más sencilla y enriquecedora. 

Además, y para nuestra satisfacción desde este blog sobre ética en la empresa, la Generación Y parece "abrazar" de forma natural la cuestión decisiva de la RSC a la hora de crear empresas. Estaremos pendientes de todos estos movimientos alternativos provenientes de las generaciones más jóvenes del mercado laboral. Saludamos estas excelentes propuestas organizacionales, y nos gustaría ver iniciativas similares en nuestro mundo latinoamericano. Animamos, por tanto, a nuestros jóvenes a que no busquen empleo, sino que lo creen apoyados por comunidades similares a las que ya se están formando en Norte América. 


Finalmente, he aquí un reto importante para las instituciones educativas: el de saber cómo contribuir a la formación de l@s ciudadan@s empresari@s con propuestas atractivas y auténticamente educativas. La Universidad deberá estar atenta a movimientos estudiantiles como los presentados aquí con el fin de contribuir a esta formación con calidad (como lo ha hecho tradicionalmente), evitando así la aparente falta de sintonía con una parte del posible alumnado. Aquellas instituciones que logren "colaborar" con las comunidades estudiantiles (como vemos aquí, cada vez más autónomas) que se formarán en el futuro lograrán subsistir a la crisis institucional.